Es más fácil matar a un dinosaurio que fracasar en hostelería

Publicado el 13 de junio de 2026, 20:32
El esquelo de un dinosaurio con su sombra proyectada

Y sin embargo, la mitad de los negocios desaparece en pocos años. La indulgencia tiene un precio.

La hostelería es uno de los sectores más indulgentes que existen. Permite errores que destruirían cualquier otra empresa. Cartas interminables, compras sin control, horarios absurdos, equipos improvisados, inversiones que nunca se recuperan, decisiones tomadas por intuición en lugar de por criterio.

Y aun así, sigue abierta.

La hostelería no castiga los errores de inmediato. Los acumula.

Durante años, todo parece funcionar. Hay clientes, hay movimiento, hay caja. El propietario lee esa actividad como salud. No lo es. Es sólo que la factura no ha llegado todavía.

Cuando llega un competidor mejor, cambian los hábitos de consumo y el contexto, suben los costes..., ahí se busca la causa. Pero nunca está ahí.

Empezó antes.

Cuando nadie calculó qué generaba cada hora de apertura. Cuando la carta creció sin dirección. Cuando se confundió popularidad con rentabilidad. Cuando no se pensó en el modelo, la estrategia y el posicionamiento. Cuando se abrazaron todas las tendencias.

El asteroide no mata al dinosaurio.

Sólo revela que llevaba tiempo condenado.

La mayoría de los restaurantes no fracasan por falta de clientes.

Fracasan porque nadie leyó el negocio a tiempo.

Jiwa Biru Consultora

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